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Los correos electrónicos son una de las formas más directas de llegar a nuestros clientes. Hoy compartimos nuestros trucos para que tu mensaje llegue siempre a su destino a través de estrategia de Email Marketing.

El email marketing es, quizás, una de las herramientas de comunicación más potentes de las que disponemos, aunque son pocas las empresas que aprovechan todo su potencial. Es económico, fácil de utilizar y 100% medible. Además, nos ofrece la posibilidad de llegar a nuestros clientes de manera directa (a través de su bandeja de entrada), personalizando el mensaje y, sobre todo, con la certeza de tener su aprobación – la ley prohíbe enviar mensajes comerciales a cualquier persona que no nos haya dado su consentimiento; es lo que se llama permission marketing.

No obstante, estas grandes ventajas del email marketing se esfuman si lo usamos de manera inapropiada. Hoy te damos 5 claves para que tus comunicaciones no acaben en la bandeja de correo no deseado o spam. ¡Toma nota!

1) El remitente: deja bien claro quién eres

¿Abrirías la puerta de tu casa a un desconocido? Seguro que antes te cerciorarías de quién es esa persona y qué desea. Del mismo modo, tus clientes no abrirán correos electrónicos de procedencia desconocida, ¡hay demasiados virus sueltos por ahí!

El remitente te permite identificarte. Puede ser un nombre propio o el nombre de tu empresa, pero siempre debe aparecer. No debe llevar acentos, aunque el nombre real lo tenga, ni caracteres especiales (guiones, signos de exclamación e interrogación, barras, asteriscos…) o que no pertenezcan al alfabeto inglés (como la “ñ”). Tampoco debe ir todo en mayúsculas.

2) El asunto: explica para qué estás aquí

Es la parte más importante del e-mail, así que, para empezar, nunca, nunca, nunca lo dejes vacío. Ahora bien, si lo rellenas, ¡cuidado con las palabras que eliges! Evita expresiones y palabras demasiado agresivas como “oferta”, “gratis”, “compre ahora” o “descuentos”. Además, aplica las mismas normas que mencionábamos para el remitente en lo que se refiere al uso de mayúsculas y caracteres especiales (evita, sobre todo, los símbolos de admiración, $ y €).

Por otro lado, cuida la extensión: se suele recomendar un máximo de 35 caracteres y, en cualquier caso, nunca más de 50. Si es posible, lo ideal es que el emisor vaya identificado en esta parte también. Además, personalizar el asunto es un punto a nuestro favor siempre que el resto del envío sea correcto a nivel técnico y creativo.

3) La creatividad: entra en detalles

Es la parte del mensaje que puede marcar la diferencia entre conseguir o no una venta. Si han abierto tu email, ya tienes medio camino hecho, así que ¡no lo estropees!

Por supuesto, hay tantos tipos de creatividades como empresas. Lo importante es que el diseño y el formato se ajusten al mensaje que quieres lanzar y la imagen de marca de tu negocio. Nosotros te recomendamos que lo hagas lo más atractivo posible, con una única propuesta de venta y una llamada a la acción (call-to-action) siempre clara y bien visible.

En lo que se refiere a pasar el filtro anti-spam, nunca edites un mensaje de e-mail en el que solo haya una imagen, porque automáticamente será catalogado como spam. Busca el equilibrio entre texto e imagen, e incluye siempre fotografías y gráficos en GIF o JPEG. Además, no adjuntes vídeos ni otros archivos; es mejor que se desplieguen en otra pestaña o ventaja cuando se haga clic en ellos. Una creatividad bien diseñada nunca debería pesar más de 100 Kb.

¡Ah! E incluye siempre el nombre del remitente y de la empresa que envía al mensaje, tanto en el texto como en la imagen (logotipo).

4) El envío: pórtate bien

Al margen del mensaje, hay varios aspectos técnicos que nos pueden llevar directos a la bandeja de spam. Por ejemplo, el spam suele asociarse a una serie de dominios e IP que son las señas desde donde se envían los correos. El cambio continuado de IP y dominios es el comportamiento típico del spammer. Si no contamos con un experto en estas cuestiones en el equipo, usar plataformas de e-mail marketing ayuda a evitar este tipo de problemas.

Utilizar siempre las mismas plataformas y direcciones de e-mails también nos beneficia porque, una vez hemos pasado el filtro anti-spam, la buena reputación se acumula. Esa reputación positiva mejora realizando envíos graduales (y no más de 50.000 e-mails de una vez) y evitando generar picos de tráfico (es decir, miles de e-mails en un solo día y muy pocos en otras ocasiones); es mejor ser regulares y equilibrados en nuestros envíos.

Lo mejor es probar

Por supuesto, esto son solo algunas recomendaciones. Al final, lo ideal es realizar testeos y medir resultados hasta encontrar la fórmula que funciona con tus clientes y te da mejores resultados. Ten claro que de nada servirá pasar un primer filtro anti-spam si envías tus correos a personas que no lo están esperando o no lo desean, o si acabas bombardeándolos – ellos mismos te rechazarán o retirarán su suscripción.

Recuerda que tus clientes son personas. El e-mail marketing es, ante todo, una herramienta de comunicación muy útil e interesante para fidelizar a esos contactos que ya tienes en tu poder. ¡Úsalo bien!

¿Te interesa PONER EN MARCHA una estrategia de email marketing para tu empresa? Apúntate a nuestro curso gratuito:

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