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El estrés puede ser uno de nuestros peores enemigos en el día a día. Todos nosotros hemos sufrido diferentes niveles estrés a lo largo de nuestra vida, ya sea a consecuencia del trabajo, de nuestra situación familiar, de problemas personales o por motivos ajenos a nosotros mismos. Por una razón u otra, lo cierto es que el estrés nos acompaña más de lo que gustaría, siendo fundamental saber gestionarlo para que no nos afecte en nuestra rutina diaria.

Sí, porque si no se controla el estrés, es imposible tener la mente despejada, y si no tienes la mente despejada, será muy complicado poder ser productivo. El estrés además puede traer consecuencias muy negativas para nuestra salud.

Por todo ello, aprender a controlar el estrés es uno de los puntos más importantes para cualquiera de nosotros, ya que si conseguimos aprender a prevenirlo y controlarlo, nuestra productividad y calidad de vida mejorarán sin ninguna duda.

El problema es que decirlo es fácil, pero conseguirlo no tanto, principalmente por el ritmo de vida que llevamos, donde la gran carga de trabajo, la falta de sueño o la mala alimentación son un habitual que hace que nuestros niveles de estrés sean propensos a aumentar.

Encontrar una manera de lidiar con el estrés es indispensable para rendir y sentirte bien contigo mismo, y con los consejos que te voy a dar a continuación aprenderás a gestionar el estrés. Por supuesto, ninguno de estos consejos es milagroso y no harán que el estrés desaparezca de la noche a la mañana, pero si los aplicas en tu vida diaria, poco a poco aprenderás a controlarlo y volverás a ser altamente productivo.

¿Por qué surge el estrés?

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No es un secreto para nadie que el estrés es malo y puede complicar nuestra vida diaria, pero, ¿por qué y cómo surge el estrés?

Pues bien, el estrés surge como una reacción a situaciones que nos afectan tanto a nivel físico como mental. Estas situaciones no necesariamente deben ser demasiado graves o intensas, puesto que pueden ir acumulando sus efectos con el paso del tiempo hasta que llegamos al límite y acabamos explotando.

La falta de sueño, la alta carga de trabajo y acumulación de tareas, la exposición a situaciones que nos resultan incómodas, la falta de tiempo, altos niveles de autoexigencia o las malas relaciones con propios compañeros de trabajo son algunas de las principales razones por las que surge el estrés. Situaciones habituales en el día a día, y que si no se aprenden a gestionar, pueden causar problemas graves con el paso del tiempo.

El estrés surge a causa de factores externos o internos:

·         Factores externos: cambio de vivienda, malas condiciones de trabajo, alta exigencia, realización de una tarea que no sabes bien cómo afrontar, fechas límites para una entrega, deudas, mala relación sentimental, etc.

·         Factores internos: esto hace referencia a nuestros propios pensamientos o a la manera en la que afrontamos las cosas, así como a nuestra alimentación, al descanso o a sentimientos que nos provocan ira o ansiedad.

También hay que decir que está comprobado que el momento en el que sufrimos un mayor nivel de estrés, es cuando tienes que entregar unos resultados en nuestro trabajo, cuando hay que presentar un informe y crees que no cuentas con el tiempo necesario, o cuando te ha ocurrido algo para lo que no encuentras solución. En estos casos será cuando alcances los niveles de estrés más elevados.

¿Existe estrés bueno?

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Mucha gente se pregunta si realmente el estrés es malo o si existe algún tipo de estrés bueno o positivo. La respuesta es que efectivamente, sí que existe un estrés bueno, aunque esta condición dependerá de cada persona.

¿Qué quiere decir esto? Pues que hay personas a las que el estrés les puede ayudar a conseguir sus objetivos, ya que se desenvuelven mejor en situaciones bajo presión. Hasta el punto que precisan de una pequeña pildorita de estrés antes de iniciar sus tareas.

Eso sí, siempre y cuando sea una cantidad justa de estrés, ya que el estrés excesivo no es bueno para nadie, pues produce una sobre estimulación que acaba provocando frustración, ansiedad, depresión, disminución en el desempeño de una tarea, etc.

¿Cómo controlar y aliviar el estrés?

Ahora que ya sabemos cómo nos afecta el estrés y porqué surge, vamos a ver cómo podemos controlarlo y aliviarlo en situaciones extremas donde alcanza niveles demasiado elevados.

#1 – Diferenciar lo importante de lo urgente

Una de las claves para ganarle la partida al estrés está en saber diferenciar entre lo importante y lo urgente, dando siempre prioridad a lo importante por encima de lo urgente, ya que será lo que nos ayude a cumplir con nuestras metas tanto a nivel personal como profesional.

Lo más recomendable es establecer diferentes prioridades según las tareas que tengamos que realizar, dando siempre prioridad a aquello que sea importante y urgente a la vez.

Cuando estés demasiado agobiado y sientas que el estrés se está apoderando de ti, te recomendamos que realices esta tabla, ya que te ayudará a saber escoger qué tareas realizar en cada caso.

#2 – Aprender a decir NO

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El SI es la respuesta más gratificante, pero lo cierto es que hay que aprender a decir NO, sobre todo si quieres llevar una vida sin estrés a la vez que productiva.

Si eres una persona que acostumbra a decir siempre sí, probablemente esta sea una de las principales razones de tus altos niveles de estrés. El sí puede llevarte a tener que afrontar más responsabilidades de las que realmente puedes abarcar.

En situaciones en las que estás hasta arriba de trabajo y que apenas te queda tiempo para descansar, no puedes decir sí en caso de que te pidan algún tipo de favor o te mandasen una tarea de última hora. Acabarás desbordado y con unos niveles de estrés demasiado elevados.

Sabemos que decir no puede ser complicado, pero debes darte cuenta de que es necesario, tanto por ti como por los que te rodean.

#3 – Desconéctate

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Desconectar es complicado, pero también necesario. Debes aprender a olvidarte del correo electrónico y del teléfono móvil una vez termine tu jornada laboral, ya que de lo contrario no conseguirás desconectar ni liberarte del estrés en ningún momento.

Sabemos que es difícil, más aún en un momento en el que el teléfono móvil nos acompaña a todas partes, hasta el punto de que mucha gente no podría entender la vida sin él. Está bien para comunicarte con tus amigos y familiares o echar un vistazo a las redes sociales, pero con él corres el peligro de estar conectado constantemente a tu trabajo.

Te recomendamos que te pongas una hora límite para dejar a un lado tu teléfono, Tablet u ordenador y dedicar un tiempo para ti. Te aseguramos que lo agradecerás.

#4 – Descansa bien

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El descanso será tú mejor aliado para aliviar el estrés y aumentar tu productividad. Es fundamental descansar bien por la noche para cargar las pilas y comenzar el día siguiente con la energía necesaria. Es necesario descansar tanto a nivel físico como mental, ya que un mal descanso te generará estrés desde el momento en que suene el despertador, provocando un malestar personal que no te permitirá concentrarte ni mantener una actitud positiva.

Los expertos recomiendan dormir 8 horas al día, que sin duda es lo más adecuado, aunque esto podría variar en cada caso, ya que hay personas que durmiendo 6 horas de calidad, se encuentran descansados y en perfectas condiciones para rendir. En el descanso, vale más la calidad que la cantidad.

#5 – Haz ejercicio

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Si eres una persona que acostumbra a sufrir altos niveles de estrés, prueba a incorporar el ejercicio a tu rutina diaria. El deporte es muy eficaz para combatir la ansiedad producida por el día a día, ayudándote a sentir mucho mejor contigo mismo y más realizado, y liberando tu cabeza de todas esas preocupaciones que te acompañan.

Cualquier ejercicio será bueno, desde salir a correr o caminar, apuntarse al gimnasio, practicar algún deporte de equipo como el fútbol o pádel. Todo lo que suponga liberar la mente y centrarte en algo divertido y saludable te aportará múltiples beneficios en tu día a día.

El yoga o el pilates son otras dos técnicas muy recomendadas para liberarte del estrés y la ansiedad. Te ayudarán a relajarte y te permitirán mantener tanto el cuerpo como la mente en perfectas condiciones. ¡Pruébalos!

#6 – Pide ayuda

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Es habitual que acostumbremos a comernos todas las preocupaciones y tareas del día nosotros solos, cuando en realidad en muchas ocasiones tan solo pidiendo un poco de ayuda, podríamos librarnos de gran parte de esa carga e ir mucho más relajados. Esto no solo nos permitirá liberarnos del estrés, sino que además nos ayudará a rendir más y a conseguir unos mejores resultados en nuestras tareas y obligaciones diarias.

Si aplicas todos estos consejos, te aseguramos que te será mucho más fácil lidiar con el estrés. Lo más importante es ser constante y no dejarlos de lado, ya que en ese caso el estrés no conseguirá desaparecer. Verás como con el paso del tiempo te sentirás mucho mejor contigo mismo y el estrés será un problema mucho menor.

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